Tesis profesional presentada por Antonio Rendón Moras [antonio.rendonms@udlap.mx]

Licenciatura en Médico Cirujano. Departamento de Ciencias de la Salud. Escuela de Ciencias, Universidad de las Américas Puebla.

Jurado Calificador

Director: Mtra. Fanny Jocelyn Leyva Rendón
Presidente: Dr. Alejandro Porras Bojalil
Vocal y Director: Dra. Erika Palacios Rosas
Secretario: Dr. Mario Jiménez Hernández

Cholula, Puebla, México a 18 de septiembre de 2018.

Resumen

A través de los años la vitamina D ha sido clasificado como una vitamina, sin embargo, se ha encontrado involucrada en distintos procesos homeostáticos del organismo, además de su asociación con diferentes tipos de enfermedades, por lo que también se le ha considerado como una hormona.

En 1822, Sniadecki reconoció la relación de la vitamina D con la falta de explosión a la luz solar y la deformidad de huesos en niños, la cual en esa época era un problema de salud pública. No fue hasta el siglo XXI cuando este tipo de pacientes fueron tratados con aceite de bacalao y luz ultravioleta (Wolpowitz and Gilchrest, 2006).

El descubrimiento de la vitamina A por McCollum y Davis en 1913, se obtuvo por medio del calentamiento de aceite de bacalao, encontrando otras sustancias aun no bien definidas para ese entonces, no fue hasta 1922 cuando a una de ellas se le asigno el nombre de vitamina D, con ello se marcó un nuevo comienzo para la investigación de funciones de este tipo de nutrientes. Por ello, estas sustancias se encuentran el medio ambiente, debido a que el organismo humano no es capaz de sintetizarlas y es la única vía para obtenerlas (Iglesias Gamarra, 2008) (DeLuca, 2014).

En 1930, el gobierno de los Estados Unidos de América promovió algunas recomendaciones sobre el efecto benéfico de la exposición solar y la fortificación de leche con Vitamina D2, dichas recomendaciones las habían asociado con la disminución en la deformidad ósea (raquitismo) en niños (Report, 1964).

Actualmente se conoce que la vitamina D se ha asociado con diferentes funciones en órganos y sistemas, como es el caso del páncreas, hueso, riñón, cerebro y corazón, participa en la homeostasis y procesos inflamatorios, está relacionado a ciertos procesos en la fisiopatología de hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares (Lee, 2008).

Por otro lado, se estima que la prevalencia de trastornos mentales en el trascurso de la vida oscilan entre 12.2 % y 48.6%, mientras que la prevalencia anual es entre 8.4 y 29.1% y el 14 % representa a la morbilidad, todo esto a nivel mundial según la Organización Mundial Salud, en su documento trastornos mentales (2017) y se debe mencionar que el suicidio es la segunda causa de muerte a escala mundial más común entre los jóvenes ("Día Mundial de la Salud Mental: la depresión es el trastorno mental más frecuente", 2018).

Las enfermedades mentales según el plan de salud mental 2013 ? 2020 de la OMS (2017), reconoce que la salud mental es un elemento esencial para el bienestar del ser humano. Sin embargo, los sistemas de salud mundiales no reconocen la importancia de los trastornos mentales; en los países de bajo y medio ingreso, entre un 75 ? 85% con trastornos mentales graves no reciben tratamiento y en países de ingresos elevados más del 50% se encuentran en la misma situación.

Según (Berenzon, Lara, Robles & Medina-Mora, 2013) uno de cada cuatro mexicanos entre 18 y 65 años de edad ha padecido en algún momento de su vida un trastorno mental, pero uno de cada cinco que lo padece recibe tratamiento. El tiempo en recibir atención médica oscila entre 4 y 20 años dependiendo el grado de la afección. Así que Lara-Muños, et al. (2007) menciona que en un estudio poblacional mexicana evidenció que la depresión y ansiedad generan una condición de discapacidad mayor y días perdidos en el trabajo a comparación con enfermedades crónicas no psiquiátricas, por ello este tipo de patologías debe tomarse en cuenta su prevención, diagnóstico oportuno y el inicio temprano de tratamiento para evitar complicaciones a futuro.

Palabras clave: Depresión, Vitamina D, Enfermedades Mentales, Deficiencia de vitamina D..

Índice de contenido

Portada

Agradecimientos

Índices

Capítulo 1. Resumen

Capítulo 2. Antecedentes

Capítulo 3. Justificación

Capítulo 4. Planteamiento del problema

Capítulo 5. Objetivos de la investigación

  • 5.1 Objetivos generales
  • 5.2 Objetivos específicos

Capítulo 6. Metodología

  • 6.1 Diseño
  • 6.2 Análisis
  • 6.3 Criterios de inclusión
  • 6.4 Criterios de exclusión
  • 6.5 Criterios de eliminación

Capítulo 7. Resultados

Capítulo 8. Discusión

Capítulo 9. Conclusión

Referencias

Anexo 1. Vitamin D deficiency

Anexo 2. Métodos diagnósticos de depresión

Anexo 3. Cronograma

Anexo 4. Carta de confidencialidad

Rendón Moras, A. 2018. Relación de la vitamina D y Depresión. Tesis Licenciatura. Médico Cirujano. Departamento de Ciencias de la Salud, Escuela de Ciencias, Universidad de las Américas Puebla. Septiembre. Derechos Reservados © 2018.